Monday, November 14, 2011

Creerse mucho

Había un hombre que vivía en la selva ecuatoriana. Miguel era hombre de cara lúgubre no por tener alguna tristeza en la vida sino porque así se le había crecido Algunos decían que se parecía a un sapo. No era mal tipo pero se creía muy inteligente. Miguel nunca las hacía caso a sus vecinos indígenas cuando le amonestaban no ir por algún lugar, o no nadar en algún rio. Se creía invencible por su estatura, y por su educación extranjera. Tenía la costumbre de bañarse todas las mañanas en el rio que pasaba cerca de su casa. Justo allí cerca de su había una contracorriente que creaba un pozo perfecto para nadar. Muchas veces sus vecinos le habían dicho a Miguel que no nadara por allí, pero él no les hacía caso. “Allí viven las boas” le decían. “Allí mismo en ese lugar Manuelito Vargas desapareció de su canoa.” “Si. Si” les contestaba Miguel, “pero Manuel siempre andaba borracho. Se debe de haber caído al agua sin darse cuenta de donde estaba.”

Una buena mañana Miguel salió a nadar en su pozo. Su cara que siempre se veía tan triste se torno alegre mientras se tiraba de un lado al otro en el agua. Su riza robusta se perdía en el sonido de su alegre chapotear. El agua estaba muy claro ese día entonces Miguel empezó a hundirse hasta el fondo del rio y mirar a los peces que se escondían entre las plantitas y piedras. De repente Miguel sintió en lo más profundo de su alma un miedo como nunca jamás había sentido. Por un momento quedo paralizado en el fondo del rio antes de lanzarse hacia la superficie y nadar fuertemente hacia la orilla. Miguel era una nutria en el agua entonces solamente le tomaron unos segundos llegar a la orilla. Al llegar se dio la vuelta y mirando al rio empezó a reírse nerviosamente. “Mírame,” dijo “ya estoy como todos mis vecinos corriendo de las sombras. No dejare que un miedo tan irracional me dañe el día.”

Decidido Miguel se metió de nuevo al agua, pero esta vez no se reía ni chapoteaba el agua. Al llegar el agua a su cintura miro hacia todos lados como si estuviese en frente de una multitud de gente. “Si ven? No hay nada! No hay nada.”. Pero todavía sentía un miedo que no podía comprender. Al mirar hacia el rio nuevamente vio algo extraño como si el agua pasara por encima de una piedra, pero las ondulaciones se acercaban cada vez más al lugar donde estaba parado. Empezó lentamente a caminar hacia atrás a la orilla sus ojos fijamente puestas en las ondas que ya se encontraban a sus pies. De repente se dio la vuelta y trato de correr hacia la orilla, pero al mismo instante la cabeza de una serpiente gigante salió del agua con la fuerza de una erupción volcánica y le pego en el hombro con tanta fuerza que Miguel se cayó en el agua.

Inmediatamente la serpiente se aferró a su pierna y empezó a darse vueltas en el agua envolviéndole al pobre Miguel que trataba de gritar mientras el remolino le tiraba de un lado al otro. El cuerpo de la serpiente era tan grueso y largo que parecía una imposibilidad. Y aun mientras Miguel sentía que se inmovilizaba su cuerpo bajo los rollos de la serpiente no podía creer que era real lo que estaba experimentando. Lo último que vio fue la boca imposiblemente grande que cubrió su cabeza mientras las burbujas de un grito pasaban en frente de sus ojos.

2 comments:

  1. I'm glad this didn't really happen. Scary!

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  2. I think I got the just of it but I will have to have papi read it to me

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